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20 | 05 | 2012
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¿Por qué nadie me quiere?

Es una pregunta que muchas personas nos formulamos, algunas en ciertos dias negros, como aquellos cuando nos damos con algun idiota que no nos contesta el saludo, otras cuando nos detiene un policía de tránsito sin ningún motivo y nos planta una tremenda multa solo por darse el gusto de amargarnos el día, o cuando llamamos por teléfono a alguna oficina y nos toca algún misántropo que ni siquiera nos deja explicar la razón de nuestra llamada y nos cuelga el teléfono intempestivamente.  Pero cuando la sensación de rechazo hacia nuestra persona se extiende más allá de algunos eventos aislados, cuando es algo generalizado y constante, el problema puede ser más serio de lo que pensamos y es conveniente hacer un análisis de nuestro comportamiento para determinar la causa de la negatividad que encontramos a nuestro alrededor. A continuación pondré una lista de características de ciertas personalidades no muy aceptadas por la sociedad. ¿Te asemejas en algo a alguna de ellas?

El amigo que te “invita” amablemente a disfrutar de una buenas vacaciones con ellos pero... ¡en tu casa! Cuando estos individuos deciden que les hace falta salir de la monotonía de su propio hogar, el probar una sazón diferente en las comidas, el usar todos los servicios, como agua, luz y gas que no sean  bajo la cuenta que tienen a su nombre, o cuando quieren que los paseen en carro para conocer "esa otra ciudad", donde siempre soñaron ir, lo primero que se les viene a la mente no es buscar la guía amarilla para ver en qué hoteles se podrán alojar, sino en “cortesmente” avisarte que estarán visitándote por algunos dias (o semanas) en tal o cual fecha. Por supuesto que estos "considerados" amigos no se tomarán la molestia de preguntarte siquiera si tienes un cuarto de huéspedes, si tienes trabajo y dinero para poner a la mesa un plato más, o si tienes el tiempo y la predisposición para perder tu privacidad durante la temporada que ellos decidan vivir en tu casa. ¿Para qué preguntar lo que es tan obvio? Si ellos están contentos tú lo debes estar también, ¿o... puede que estas personas se hayan apresurado "un poquito" en llegar a esta conclusión?

El inspector de refrigeradores. Si en algún momento cometes la imprudencia de invitar a uno de estos individuos en tu casa, será mejor que tengas una buena selección de potajes, porque en cuanto te hagan el “honor” de visitarte, lo primero que harán será abrir la puerta de tu refrigerador y preguntarte qué hay de bueno para comer. A estas personas les resulta muy insultante el que no hayas tenido la precaución de preparar algo a la medida de un invitado tan especial y con gustos más refinados que los de la familia real inglesa.

Las eternas enamoradas de... ¡sus hijos!. Estas señoras siempre encontrarán un gran repertorio de temas  de los cuales hablarte a toda hora del dia, sólo que dichos temas siempre tendrán como protagonistas a su adorado "hijito" o "hijita". No dejarán pasar la más mínima oportunidad para recordarte la gran fortuna y bendición de las que han sido dotadas al tener a la más preciosa joya que existe no sólo en este mundo sino en todo el universo. No importa cuántas veces intentes variar un poco la conversación. Ellas siempre encontrarán una forma de conectar lo que digas con las grandes cualidades que tiene su pedacito de cielo. Si le hablas de religión, ellas te contestarán que Dios las ha bendecido con su amado angelito, si les hablas de política ellos te dirán que su hijito será presidente de la república muy pronto, si les hablas de comida, te contarán lo que su principito o princesita gustan de comer y hasta cuántas veces por dia y, por supuesto, que siempre estos pequeños genios, (según sus afortunadas madres), son los primeros en su clase y el orgullo de sus padres y maestros. Como verás, conversar con alguna de estas bendecidas madres es una experiencia bastante “estimulate” y “entretenida” por la gran “variedad” de temas que saben abordar, ¿no lo crees así?

Los amigos que siempre se acuerdan de ti... cuando necesitan algo. Estos amigos piensan que el llamarte por teléfono, saludarte cuando te ven, o incluirte en alguna conversación sería “abusar” de tu confianza, a menos, por supuesto, que noten que les falta algo que tú sí tienes, o para que les des algún “impulso” para salir del déficit en el que se encuentra su cuenta bancaria. Entonces, en tales casos, verás cuán importante eres para ellos, y cuánto te valoran. El problema sin embargo, con estas fieles amistades, es que cuando tu noble corazón se enternezca ante sus tiernas muestras de afecto, y les des una “prueba” de que su cariño es correspondido prestándoles lo que te pidan, les estarás causando un daño cerebral que afectará severamente su memoria. Verás que a partir de ese dia tus amnésicos amigos no recordarán que alguna vez recibieron algo de ti, y ni siquiera se acordarán más de dónde vives. No esperes una razonable explicación a dicho fenómeno, ya que la ciencia todavía no descubre de dónde proviene esta rara enfermedad.

Los escritores biográficos. Son aquellas personas que te admiran tanto, que piensan que no es suficiente saber sobre ti lo que tú les hayas comentado sobre tu persona o tu vida privada, sino que te embarcarán con toda clase de preguntas como: "¿Cuántos años tienes?", "¿Cuánto ganas en tu trabajo?", "¿Esos son tus dientes o tienes postizos?", "¿Por qué tienes los dientes amarillos?", "¿Cuánto te costó ese vestido que tienes puesto?", "¿Por qué no te haz casado?", "¿Quién es el padre de tu hijo?", "¿Cuántas novias haz tenido?", "¿Por qué estás tan gorda?", "¿Siempre haz tenido la nariz tan grande?", etc, etc, etc. Tienen una gran vocación para la carrera de escritor de biografías y de seguro que tú les servirías de mucha “inspiración”, mas es recomendable medir las consecuencias de abrir tu corazón a estos aspirantes a premio nobel de la literatura. No vaya a ser que el precio de “la fama” que ellos estarían dispuestos a darte sea demasiado caro.

Los coleccionistas de fotos. Son unos grandes apasionados por el arte de la fotografía, siempre y cuando las fotos los incluyan a ellos mismos y a su familia. Y donde quiera que vayan (con invitación o sin ella), cargarán consigo uno o varios álbumes de innumerables fotos que querrán mostrarte para “amenizarte” la tarde. Ellos se asegurarán de describir cada una de las imágenes con importante y detallada información como: “Aquí estaba yo cuando regresaba de comprar papas en el mercado”, “Esta es la tia de la amiga de mi vecina del lado de mi casa”, “Aquí estoy yo con mis compañeros de promoción del quinto año de primaria: Juan a mi izquierda, y a mi derecha Manuel, Maria, Teresa, Pepe, Isabel, Samuel, Patricia, Panchita, Felipe, Pedrito....”, etc. Si les dices que es mejor dejar las fotos para otro dia te dirán algo como: “Espera, espera que no te he enseñado todavía las fotos de la graduación de mi hijita” o “Espera que me falta mostrarte las fotos del matrimonio de mi hermana”. Puedes estar seguro(a) que al final del día el número de fotos que te habrás tenido de aguantar será comparable al número de granos de arena en el mar y necesitarás por lo menos dos frascos de pastillas para el dolor de cabeza. Se recomienda en estos casos poner una escoba parada tras la puerta para darle el debido recibimiento a estos “amigos”, por si desean evitarse el gasto de las medicinas en la próxima oportunidad.

¿Te sientes identificado(a) con alguno de los grupos mencionados más arriba? Si es así, puede que la percepción que tienes de ti mismo no sea la misma que otros tienen de ti, y que lo que tú consideras muy normal y adecuado en tu forma de relacionarte con la sociedad no sea tu mejor tarjeta de presentación y que a la larga te costará muchos puertazos en la nariz o hasta puede que se estrellen muchos zapatos en la parte que usas para sentarte. Si no perteneces a ninguno de los grupos descritos aquí, y realmente sabes comportarte en sociedad, entonces puede que seas demasiado bueno y por eso te marginen, ya que hoy en dia se han perdido los valores y lo que antes se consideraba bueno ahora resulta que es “aburrido” y “poco interesante”. Si ese es tu caso, no te dejes abatir por eso. Recuerda que los grandes sabios casi nunca fueron comprendidos ni reconocidos en su tiempo, pero al final la historia les hizo justicia. Esfuérzate siempre por mejorar y dar lo mejor de ti mismo(a), no por lo que otros piensen de ti, sino por tu propia satisfacción. Verás que la felicidad no se encuentra en lo que te rodea sino dentro de tu corazón.

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